domingo, 13 de noviembre de 2011

Gefülehn.


Sentimientos o sensaciones. Aunque no son lo mismo, me sirve la traducción ambigua, porque quería escribir un "algo" con el título "Sensaciones" pero ese "algo", iba a tratar en realidad, sobre algunos sentimientos o pensamientos sobre mi día. Así que ya sumamos tres nombres hasta ahora para el "algo", tres que también pueden ser cuatro. Cuatro ya, en algunos pocos minutos esto ya tiene cuatro nombres: Sensaciones, sentimientos, pensamientos, algo. Cuatro que se pueden duplicar si además agregamos sus traducciones al alemán, traducciones que prefiero no escribir gracias a mi desconfianza hacia el "Traductor de Google", viejo y querido... Pero poco confiable. Si no me equivoco, las cuatro palabras son iguales en gallego; pensamientos sería "Pensamentos", lo cual cambia poco, pero me gusta, porque le saca el final que en castellano sería "mientos" y claro está, que aunque sea indirectamente implica mentiras, que prefiero no incluír, por lo menos por hoy. Así que mejor que sea "Pensamentos" y solo invoque su final a unas pastillas muy ricas, que extraño.

Quería contar sobre esos sentimientos/sensaciones/pensamentos que tuve hoy. Varios y variados, que no es lo mismo. Siento que estoy madurando, o que me estoy apurando. Pensé mucho en "alguien prohibído" pero no le doy trascendencia porque es una de las pocas personas con las que hablo, así que debe ser esa la razón por la que pienso en él. (¡Qué fea es la expresión "alguien prohibído"! ¡Wacala!).

También pensé en cosas más triviales. Como por ejemplo, en cómo bajar mi consumo de celular. Ya que superó mis expectativas este mes, demasiado. También busqué formas de verme más linda delante del espejo, me di cuenta lo poco que me quiero (lo cual no es nada trivial), y me di cuenta que estoy por transformar en NECESIDAD el bajar de peso. ¡Ufa!

Ahora si, lo preocupante es que pensé en hijos. ¡Carallo! Si, te juro que dice hijos.

Me acordé de que hace ya como un año y pico fui a la ginecóloga y luego de unas placas me dijo que por ahora estaba todo bien, pero que el día que quisiera tener hijos, la iba a necesitar. Ella no le dio mucha trascendencia y creo que por eso en su momento no me preocupé. Pero hoy, se despertó mi Susanita, y recordé este episodio. Ya ni sé por qué salió el tema en mi cabeza, pero salió, y ahí está la cuestión. Hoy me planteé la posibilidad de no llegar a tener hijos el día que los quiera aunque sé realmente, por lo que dijo aquella vez la doctora y por los avances tecnológicos y de los otros, que eso no va a suceder. Pero lo que me extraña de este pensamiento es que haya surgido. ¿Estoy creciendo? ¿Todo el mundo se pregunta estas cosas a los veinte años? No creo que sea normal. No recuerdo que mis amigas me hayan hablado de esto alguna vez. Y eso que mis amigas son más grandes que yo en general.

Osea, antes de pensar en hijos, ¿no tendría que pensar en un novio?, ¿un posible marido?, ¿una carrera con un trabajo para sustentar todo esto?... No digo que no haya pensado en estas cosas, pero si pensé que esto, hijos, me lo plantearía luego de tener todo lo otro resuelto, o encaminado por lo menos.

De todas formas, que haya pensado en hijos, en ser madre algún día de mi vida, no quiere decir que vaya a suceder ahora, lo aclaro para despreocupar al mundo. Repito, que si pensé en la posibilidad de que no sucediese nunca, y eso me dió mucho terror. De echo, creo que si me preguntan ahora mismo, a qué le tengo más miedo en el mundo. Ya no sería a la soledad, como pensé en responder todos estos años, sino que saldría Susanita con esa voz tan particular que siempre me imaginé y diría, bien bajito, para que no lo escuchen mucho: -A no tener hijos nunca.

¿Por qué?

Decidí, por arte de Magia, o de Marcela mejor dicho, volver a hacerme un blog. Volver porque tenía uno ya, con una sola entrada, se llamaba "Eterno viaje circular", ¿Por qué ese nombre? Porque en aquel momento experimentaba un viaje circular que parecía eterno, una relación circular. Pero nada es eterno, o por lo menos, por suerte, esa relación no lo fue. Olvidémosla mejor. Lo que si fue circular fue volver a abrir un blog.

Ahora, ¿Por qué este nuevo nombre? ¿Por qué "Palabras mientras tanto"? ¿Por qué volver a crear un nuevo blog y no mantener el antiguo? ¿Por qué me empeño en escribir en blogs sin nunca mostrarle nada a nadie? ¿Por qué me cuestiono todo?

Son estas, las que ya aparecen y van a ir apareciendo, palabras mientras vivo una experiencia, ya no nueva, ya tiene casi tres meses, pero que merece tener un espacio para expresar lo que sucedió y sucede en ella. Son palabras mientras me encuentro acá, en España, como una inmigrante no tan inmigrante (gracias a que tengo hasta la "Tarjeta Jóven" española). Palabras mientras estoy lejos, de mi familia, de mis amigos, de mi casa, de mi perra, de mi. Palabras mientras me busco, me encuentro, me pierdo, me vuelvo a encontrar o sigo perdida. Mientras sigo mi corazón, o el pedazo de corazón que me traje, y que algunos "sonidos violinísticos" hacen latir. Palabras mientras sonrío, lloro, y vuelvo a llorar. Pero palabras que me acompañan en esta, repito, no tan nueva etapa.

ATENCIÓN: Me adelanto a los hechos y aviso, antes que las cosas sucedan y las malas lenguas se quejen; la melancolía existirá en estas palabras, porque es parte de este mientras tanto, como también existirán las lágrimas y las sonrisas.

Bienvenidos a todos y a ninguno... Mientras tanto.